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sábado, 21 de septiembre de 2013

domingo, 4 de agosto de 2013

Vigencia y Legado de 3 medidas de salud de las “Primeras 40 medidas” del Gobierno del Presidente Allende.




Columna publicada en el Desconcierto, n° 12 de julio del 2013,
                                   Soledad Barría
Junio 2013.

Tres medidas de salud de las “Primeras 40 medidas” del Gobierno del Presidente Allende se encuentran plenamente vigentes y han tenido continuidad desde que se iniciaran en su gobierno. Estas tres primeras medidas de salud, relativas a la alimentación de escolares, el acceso a leche para todos los niños y la presencia de consultorios en los diferentes barrios, se suman a otras medidas de bienestar social y económico como el acceso a agua potable, luz, vivienda, empleo, que en conjunto apuntan a mejorar las condiciones de vida de los y las chilenas y que tendrán una muy importante repercusión en los indicadores sanitarios de nuestro país.
La medida número 14, pretendía dar mejor alimentación para el niño, otorgando  desayuno a los escolares de enseñanza básica y almuerzo a aquellos niños que lo necesitaran.  Esta función fue implementada y asumida por la Junta de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) que desde mediados de los 60 entregaba diversas ayudas económicas a los estudiantes, así como alimentación en determinados casos. Durante el Gobierno de Allende se incrementan fuertemente las raciones entregadas, buscando que cada niño pudiera estudiar en mejores condiciones al acceder a alimentación. De acuerdo a una recopilación de datos de Cox y Jara[1], durante ese período se incrementaron las raciones de desayuno hasta 1,5 millones en el año 1972, cuando la matrícula en básica alcanzaba algo más de 2 millones de niños[2].  Durante la dictadura se redujeron considerablemente llegando a menos de 500.000 raciones diarias en el año 1988. Lo mismo sucedió  con los almuerzos: el año 1972 se entregaron más de 715.000 diarios y en 1988, pese al aumento de matrícula en media, se disminuyeron a menos de 500.000.
Con la llegada de la democracia en 1990, se reimpulsa esta importante política pública, se incrementan fuertemente los recursos de alimentación de la Junaeb, los beneficiarios de alimentación completa, incluyendo los períodos de vacaciones, llegan prácticamente a los dos millones[3] y se diversifican los servicios, desde la educación preescolar: 215.260 raciones  el 2010, 1.249.014 en la Básica, hasta las becas de alimentación universitaria.
El año 2002, el programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, reconoce al Programa de Alimentación Escolar como uno de los cinco mejores en el mundo y solicita a Chile ser socio fundador de la Red Latinoamericana de Alimentación Escolar. Esta Red comienza a operar en marzo del 2004.
Así, la adecuada alimentación de los escolares chilenos, soñada por Allende y plasmada en la medida 14 no sólo perdura hasta hoy en nuestro país sino hace escuela en muchos otros países.
La medida número 15 quizás ha sido una de las más emblemáticas del Gobierno del Presidente Allende: el medio litro de leche. La promesa planteada establecía como derecho del niño y niña chilena el acceso a leche, asegurando así proteínas que entonces eran escasas. Debemos recordar que en esa época la desnutrición en nuestro país era de  más del 19%[4] de nuestros niños y niñas, comprometiendo no sólo sus vidas sino también su desarrollo y capacidades futuras.
A no más de 2 meses de asumido el gobierno popular empieza a concretarse esta importante promesa, pese a las dificultades que se fueron encontrando.  La cantidad de leche que se producía en Chile no alcanzaba para este enorme aumento del consumo, hubo que importar leche en polvo e incentivar fuertemente la producción nacional. Se dio inicio, por otra parte, a una serie de investigaciones para agregar cereales y otros fortificantes para el consumo de los niños de mayor edad. Se profundiza así un fecundo camino de colaboración entre la academia, tanto de químicos como nutriólogos y los tomadores de decisión, lo cual permitió la formulación de políticas públicas tanto sanitarias como intersectoriales. Así se fue consolidando esta medida y  se implementó en el SNS un programa de intervención nutricional, que incluye la distribución gratuita de leche en polvo para cada niño menor de dos años de edad, y alimentos proteicos infantiles para los niños entre 2 y 5 años de edad. El programa también incluye la distribución de leche en polvo para las madres embarazadas y lactantes”[5] Posteriormente, ya en el 2000, cuando la desnutrición infantil ya era menos del 3%, se agrega la Alimentación complementaria para los adultos mayores que lo requirieran.
Después de 40 años se puede asegurar que esta política pública de Alimentación Complementaria, que se inicia simbólicamente con el medio litro de leche, ha sido un éxito y ha colaborado, junto a otras medidas, a la casi desaparición de la desnutrición, la baja muy sustantiva de la mortalidad infantil y la mejora de muchos otros indicadores sanitarios[6].
La inspiración de Salvador Allende del medio litro de leche diario para asegurar su nutrición, concretada ya en su breve Gobierno, ha dejado una huella de política pública que perdura hasta hoy y ha salvado a muchos y muchas.


La medida 16 comprometió la existencia de consultorios médicos en los barrios y fue la base de una importante expansión del Servicio Nacional de Salud, llegando a las diferentes comunidades. Es importante recalcar que Allende había sido un gran promotor y artífice del Sistema Nacional de Salud en nuestro país y que por otra parte fue un visionario respecto a la relevancia de los factores socioeconómicos en la salud de la población[7]y en la necesidad de prevenir las enfermedades. Para ello era necesario acercar los servicios sanitarios allí donde la población vivía, a los barrios y tener una poderosa organización sanitaria que permitiera la prevención de enfermedades y el control de los niños, así como la distribución de la leche. Esa es la Atención Primaria de Salud, vigente en nuestro país hasta hoy día.
La Organización Mundial de la Salud, sólo 8 años después, en 1978 mediante la famosa Declaración de Alma Ata señala la relevancia de la Atención Primaria para poder alcanzar la ansiada Salud para todos en el año 2000. Habla de la atención primaria como “Representa el primer nivel de contacto de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema nacional de salud, llevando lo más cerca posible la atención de salud al lugar donde residen y trabajan las
personas, y constituye el primer elemento de un proceso permanente de asistencia sanitaria.[8]

Se inicia allí un camino en la salud del mundo por desarrollar centros de salud en los barrios, con una importante función preventiva, tal como Allende lo imaginó mucho antes, lo comprometió e intensificó en Chile un proceso que ya venía desde la creación del Sistema Nacional de Salud en 1952. Este proceso ha seguido su curso y la última Reforma el año 2005 declara que su base es la Atención Primaria de la Salud. Muchos de los éxitos sanitarios de nuestro país se lo debemos a la fuerte organización del sistema público de salud, basada en esa atención primaria, hoy de administración municipal.

Breve fue el Gobierno del Presidente Allende, profunda ha sido la huella en tantos campos. La salud de la que disfrutamos hoy en nuestro país, con una alta expectativa de vida, una muy baja desnutrición y baja mortalidad infantil y materna son conquistas de nuestro pueblo, de nuestras políticas públicas, muchas de ellas nacidas, como hemos visto, del Gobierno de la Unidad Popular.



[1] Datos básicos para la discusión de políticas en educación, 1970-1988-, Flacso, CIDE, Cristián Cox y Cecilia Jara.
[2] LAS POLITICAS EDUCACIONALES DE CHILE EN LAS ULTIMAS DOS DECADAS DEL SIGLO XX, Cristián Cox, http://www.lapetus.uchile.cl/lapetus/archivos/1207141139Las_Politica_Educacionales.pdf, consultado en junio 2013.
[3] Informe Hacienda: Dirección de Presupuesto, Ministerio de Hacienda. Osvaldo Ferreiro, Noviembre 2010. http://www.dipres.gob.cl/572/articles-86541_doc_pdf.pdf, consultado junio 2013

[4] Revista chilena de nutrición, versión On-line ISSN 0717-7518, Rev. chil. nutr. v.30  supl.1 Santiago dic. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182003030100002 , PREVENCIÓN DE LA DESNUTRICIÓN EN CHILE
EXPERIENCIA VIVIDA POR UN ACTOR Y ESPECTADOR, Fernando Monckeberg,
[5] Op. cit

[6] Revista chilena de nutrición, versión On-line ISSN 0717-7518, Rev. chil. nutr. v.29 n.1 Santiago abr. 2002, EVOLUCION DE LA NUTRICION Y ALIMENTACION EN CHILE EN EL SIGLO XX, http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-75182002000100008&script=sci_arttext&tlng=en, consulta junio 2013

[7] Realidad Médico-Social Chilena, Salvador Allende, 1939.

jueves, 25 de julio de 2013

Avanzando hacia un proyecto socialista en salud


Leyendo el libro El otro modelo: del orden neoliberal al régimen de lo público (autores Atria, Larraín, Benavente, Couso, Joignant, 2013) me he encontrado con una inteligente y amena sistematización de cosas que muchos venimos diciendo desde hace varios años. Interesante aparece la insistencia en la valoración del concepto de interés general, y la insinuación que la contradicción principal del período podría ser entre intereses particulares y el interés general. También gratifica leer la fundamentación que entregan los autores sobre la importancia de los partidos políticos en democracia, y cómo estos están llamados a articular, canalizar y expresar las demandas de los ciudadanos (el “pueblo”) en una relación de complicidad con los movimientos sociales.
De tal modo que la creación de este blog Red socialista en salud se condice perfectamente con el pensamiento crítico que expresan los autores del libro, y particularmente con que la lucha por reivindicaciones sectoriales o específicas finalmente debe encajar dentro de un cuestionamiento más global a la forma cómo estamos organizados en sociedad. Red socialista en salud pretende ser un espacio de difusión del pensamiento socialista en temas de salud, entendiendo que este pensamiento se puede manifestar en documentos finales, documentos en discusión y de borradores, en columnas de opinión, en votos políticos, en fin, en una variedad de medios y maneras, todos los cuales deben ser socializados con la ciudadanía más general. Qué mejor manera de hacerlo que en un medio electrónico de acceso abierto y que permite comentarios y discusión más colectiva.
En salud, los socialistas nos estamos organizando en una comisión, como es de tradición hacerlo y en concordancia con los estatutos del Partido Socialista de Chile. La comisión se reúne el primer jueves de cada mes en la sede del Partido en Santiago (sin perjuicio de la que la misma se replique en regiones y comunas). Es en esta instancia donde se acordó crear este medio, pero con un nombre un poquito más convocador, y que pueda estimular a todos los socialistas y cercanos al pensamiento socialista a difundir en las redes sociales.
Queda extendida, entonces, la invitación a escribir en este espacio.
Pero también queda extendida la invitación a revisar críticamente los materiales que iremos publicando periódicamente y que serán fundamentales para actualizar las posiciones socialistas en temas de salud, y también para generar discusión en los frentes sociales y ciudadanos. Pondremos aquí a disposición no sólo documentos, sino que también presentaciones gráficas sobre aspectos puntuales que deseamos resaltar.
Y si bien este año estamos en una coyuntura electoral importantísima, lo que estamos creando como construcción socialista colectiva en la comisión, en este blog, y en otros espacios que vayan paulatinamente naciendo, está pensado para proyectarnos en un horizonte de mucho más largo aliento. Las grandes transformaciones pendientes en Chile, como la superación del modelo neoliberal por otro modelo que refuerce la noción de lo público, del bien común y del interés general, como dicen en El otro modelo, no será ni tarea fácil, ni menos inmediata.
La formulación de un proyecto socialista para salud, articulado con la demanda de cambio societario que reclama la gente, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Aquí va nuestro esfuerzo en esa dirección.

Vivienne C. Bachelet
Médico-cirujano

lunes, 22 de julio de 2013

Aportes para una nueva política de drogas de la nueva mayoría.


El fracaso de las políticas de drogas es un fenómeno conocido que se ha logrado posicionar en la agenda global a partir de las declaraciones de la Comisión  global de políticas de drogas (formada por los ex presidentes Cardoso, Gaviria, Zedillo, entre otros);  el llamado de la OEA a revisar las políticas de drogas como fenómeno regional; la legalización del mascado de hoja de coca en Bolivia, el llamado a despenalizar las drogas en Guatemala, Colombia y Uruguay y el caso del “gigante prohibicionista” de los EE.UU, que al día de hoy permite el consumo médico en 19 estados y el recreacional en Washington y Colorado.

A nivel nacional, los cada vez mayores movimientos sociales organizados en torno a la despenalización del cultivo (Movimental, No mas presos por plantar); la posición del Colegio Médico de Chile, en cuanto a avanzar en regular y estudiar las alternativas médicas que ofrece la cannabis sativa; los casos que la prensa ha ventilado en sus líneas, como los del Dr. Milton Flores, el animador Félix Soumastre, el actor Ariel Mateluna, los productores y animadores Manuel y Sergio Lagos han contribuido a posicionar el tema en la agenda local.

Desde la convención única sobre estupefacientes de 1961 el fenómeno social del consumo de drogas se ha enfrentado políticamente desde la prohibición  en gran parte de las sociedades del mundo, y es precisamente la radicalidad de esa política la que ha causado más males que los que el consumo de las propias drogas ha producido.

Así, la guerra contra las drogas ha dejado 90.000 muertos en México desde 2005; 20.000 en Colombia, miles de desplazados viviendo en las calles de Bogotá, 80.000 encarcelados por ley 20.000 en Chile (2012) y 2/3 del total de las mujeres en prisión en Chile, lo están por ley 20.000, fundamentalmente por microtráfico y un larguísimo etcétera. En las poblaciones más pobres, precisamente se producen indeseables efectos de violencia, robo y mercadeo sexual para conseguir algo de pasta, que involucra a nuestros ciudadanos en oscuros y profundos recovecos de nuestra sociedad enceguecida por el dogma de prohibir lo que no queremos ver.

Todos estos hechos constituyen violaciones flagrantes a los derechos humanos de quienes, que por diversas razones consumen o comercian con drogas en mercados negros y termina en cárceles o programas de rehabilitación impuestos por los tribunales.

Por lo tanto, se hace necesario cambiar el enfoque de la política, desde la mirada policial a otra centrada en lo sanitario al momento diseñar políticas públicas. En el escenario político local, se podría avanzar bastante si nuestros presidenciables se pronunciaran seriamente sobre la necesidad de modificar la política pública sobre el consumo y uso de drogas.

Entendámonos. Nadie desea que se consuman drogas ni que se favorezcan ese tipo de hábitos. Pero una buena política de drogas debiera plantearse como objetivo la disminución  de los daños a nuestra población y no el castigo a quienes consuman. Debiera combatir el narcotráfico y no castigar a quienes mantienen economías de subsistencia con el tráfico menor. Debiera preocuparse por la calidad de la sustancia que corre en la calle, para minimizar los daños de quienes consumen. Esta es la base del modelo de reducción de daños, siendo una  alternativa al prohibicionismo, que posee destacadas dimensiones en Portugal, República Checa, Holanda, España, Suiza, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica e India.

Sin embargo, tímidamente nuestros presidenciables se han pronunciado. Michelle Bachelet ha dicho que está dispuesta a revisar la política de drogas, a cambiar de lista a la cannabis, y que el autocultivo no está en el programa. Marco Enríquez ha planteado la reforma a la política de drogas. Velasco y Gómez pese a que ya no compiten,  se mostraron a favor de regular al menos el consumo de cannabis. En el caso de la derecha,  Longueira alcanzó a negarse al debate y Allamand ambiguamente señaló que “existe espacio para precisar esa legislación”.

Como sea, los cambios que se esperarían para esto, debieran incluir al menos lo siguiente:

  1. No encarcelar personas por poseer, cultivar, portar o abastecerse con sustancias psicoactivas
2.   Ofrecer terapia solo a quienes la necesiten y no de manera masiva como se hace ahora.
  1. Permitir alguna opción de abastecimiento para el consumidor, ya sea el autocultivo, clubes de consumidores o estanco estatal.
  2. Asimismo, distinguir entre microtráfico y grandes traficantes, estudiando la proporcionalidad entre el delito y la pena.
  3. Entregar abundante información sanitaria, basada en evidencia científica,  acerca de los reales efectos de estas sustancias (legales e ilegales) a la población, para favorecer la toma de decisiones informada.

 
Sergio Sánchez Bustos.
Médico Salubrista.